El barrio del Vaho respira entre niebla y rebelión. Las calles, surcadas por tuberías que sudan hidrógeno, tiembla bajo las botas de los vanarquistas. Javy avanza entre sombras, su reloj de carbón marca la hora del sabotaje.
En la Máquina de Escribir, el taller clandestino bajo la Tertulia, la Tuerca ajusta la clepsidra de sangre de dragón. El líquido rojo gotea sobre un mapa del barrio Central, quemando agujeros en los puntos débiles.